Ezequiel Barakat nace en Buenos Aires (1970), estudió Ciencias Políticas y ha trabajado como diplomático en México, Turquía y Venezuela. No obstante, desde los años 90 comparte su tiempo con la creación artística. Se formó con el pintor mexicano Gilberto Aceves Navarro, impulsor del expresionismo abstracto, y asistió a talleres de dibujo, pintura e historia del arte.
16.6.17
EZEQUIEL BARAKAT. INAUGURA PINTURAS Y PAPELES. CENTRO CULTURAL BORGES. 2017
Por Blanca María Monzón.
Formas
codificadas, trayectos cifrados, coexistencia de la técnica
y de la poesía. Eso es
sólo una parte de lo que encontramos en la
obra de Ezequiel Barakat: un artista que nos propone un proyecto que nos
concierne a todos, en tanto su búsqueda lleva implícita la consecuencia, de ser
una síntesis del devenir de su propia cultura.
Las
ciudades son fruto de un urbanismo y de una arquitectura, pero también
de una improvisación. El
paisaje urbano cambia (irremediablemente) junto a su percepción
como paisaje estético, a la
vez que se convierte en documento social. La preocupación
por las imágenes de ciudades
de Latinoamérica, como
Buenos Aires, Caracas, o MéxicoDF, y de
algunas ciudades de Europa, como Estambul entre otras, son los espacios donde Barakat, como sujeto social se ha desempeñado
como diplomático. Lo que
ha contribuido en gran medida a la creaciónde
su obra. Como sujeto textual, es claro que su percepción
del paisaje urbano tiene que ver directamente con su experiencia vital. Y en
este sentido su trabajo apunta a la idea de intervenir ese complejo tejido simbólico,
superponiendo capas de pintura y en muchas ocasiones rasgando la tela, como
quien quiere capturar, la imagen de la imagen que yace detrás.
También el collage le ofrece un campo para experimentar con el color, ya que no
sólo determina la forma, sino que crea una ilusión de movimiento. Abordando la
obra desde el plano de los ojos y de la calle, con líneas
geométricas definidas por las diferentes zonas de
color, donde la ciudad es la obra, y la obra es la ciudad. Se trata de un
paisaje multicolor y cercano contaminado – seguramente – por el placer de
caminar. Donde un paseante en apariencia ocioso, y como materialización de la libertad, callejea
por la ciudad, observa, y luego escribe. Y en este caso pinta, porque el que
habla es un pintor, que no casualmente ama la literatura, y que nos traduce en
su trabajo su particular modo de ver, percibir, y entender el mundo. Que rescata una poética
del fragmento y la repetición como
documento, pero con otra perspectiva conceptual, al modo de un proceso de
afirmación en referencia a su contenido estético.
CENTRO CULTURAL BORGES. INAUGURACION PINTURAS Y PAPELES
El 15 de junio de 2017 fue inaugurada la muestra individual de Ezequiel Barakat. Pinturas y Papeles. La fuerza emotiva y estética de las más simples estructuras bàsicas. en la Sala 27 del Centro Cultural Borges. Viamonte 525 de la Ciudad de Buenos Aires. En la ocasión, acompañado de amigos, familia y amantes del arte, el artista presentó el catálogo de la muestra con textos de la curadora Blanca María Monzón un statement de artista.
Ezequiel Barakat: La fuerza emotiva y estética de las más simples estructuras básicas.
En
momentos en que la crisis de la creatividad se refleja hasta en sus
instituciones, y como es de esperarse los rituales mecanismos de defensa se
desatan, aunque girando en falso. El gran ausente de esta escena es el arte que
se elabora y se expresa por otras vías,
que no son la aproximación y la
duda, y que de hecho son más
secretas: ese es el arte que se elabora y se busca lejos de las ferias, de los
congresos y de ciertas manifestaciones internacionales, lejos del ruido y del resplandor
de los ritos institucionales. El mundo del arte contemporáneo
es en gran medida una ilusión,
producto de la complicidad mundial de la cultura y del mercado. Por esto es,
que cuando una se encuentra frente a una obra que es producto del trabajo, y de
la sensibilidad. Y que además logra
emocionarnos, estamos frente a un encuentro que deberíamos celebrar.
Blanca María Monzón. Curadora. CCBORGES.
INAUGURACION PINTURAS Y PAPELES. CENTRO CULTURAL BORGES. 2017
El 15 de junio de 2017 fue inaugurada la muestra individual de Ezequiel Barakat. Pinturas y Papeles. La fuerza emotiva y estética de las más simples estructuras bàsicas. en la Sala 27 del Centro Cultural Borges. Viamonte 525 de la Ciudad de Buenos Aires. En la ocasión, acompañado de amigos, familia y amantes del arte, el artista presentó el catálogo de la muestra con textos de la curadora Blanca María Monzón un statement de artista.
La
serie de obras que forman parte de este proyecto expositivo que se presenta en
la Sala 27 del Centro Cultural Borges es el fruto de la estancia en diferentes
ciudades en el curso de los últimos dos años, entre Buenos Aires, y algunos
países de América Latina y Europa, en donde descubrí- en el accionar de un
caminante que entiende al viaje como un ejercicio de autodescubrimiento- las
infinitas posibilidades plásticas que se abrían en la contemplación de los elementos
formales, tanto de la Naturaleza como de las urbes.
Muros,
paredes, huecos, grietas y fisuras en portales, columnas, ventanas y techos,
calles y cielos, bajo una mirada curiosa y estética, se convirtieron en
impulsos y motivos para la creación abstracta, que es el estilo que profeso
desde que me inicié en la pintura. Todo un conjunto de formas que se
desplegaban como bocetos abstractos prestos a ser plasmados en la materia.
Descubrí, así, que la inspiración que lleva a la creación de una imagen puede
nacer de un estímulo visual, de una emoción, quizás de un sonido que transporta
a una sensación determinada y también de los elementos que nutren la
imaginación, hasta los más sencillos o inopinados: una mancha de humedad, una
raspadura que deja ver ladrillos y maderas descompuestas en insondables tonos
de siena tostada, en las pinturas ajadas
de las paredes que se resisten a ser cubiertas una y otra vez con el blanco
mortal, y desnudan resquicios e intersticios por donde se cuela el arco iris.
En
este sentido el proceso vital es el motor fundamental de las ideas, y en el
caso del pintor o artista visual, su sensibilidad para transformar en imágenes
lo que percibe en la vida diaria, en el mundo concreto o en su mundo
espiritual. La inspiración se me figura un estímulo que impulsa al trabajo y a
la acción y que es requisito para crear. Me atrae, sobre todo, el trabajo de
desgaste y depuración que la propia naturaleza (o lo que de ella queda en el
embate contra la urbe contemporánea altamente contaminada por la acción
destructora del hombre) deja sobre los pilares de la ciudad. La infinita acción
de la lluvia y el óxido sobre los muros; las placas superpuestas de empastes,
grafitis, lenguajes crípticos, y colores que se resisten a morir, se entrelazan
con formas rígidas y geométricas, en una danza de ritmos acelerados. Trabajo de
capas sobre capas en donde raspo la materia quizás buscando el origen perdido o
la esencias de las formas. La ciudad en
la pintura, me remite a ciertos pasajes donde se cuelan los entresijos de la
vida urbana, de ciudades reales o también imaginarias: las calles, las
ventanas, los túneles, los pasajes, los territorios de tránsito donde se
combinan diferentes épocas que dan identidad multiforme a la vida urbana. Títulos
tales como “Muros”, “Cruce de caminos”, “Tramas urbanas” y “Guía de viajero”,
van encaminados hacia ese horizonte.
En el
nudo de mi oficio como pintor considero que se hay una vector conductor, una
especie de idea directriz: creo que existen innúmeras posibilidades de crear
pero a partir de un conjunto definido de elementos que ya existen. Ello guía la
labor de los collages, a modo de
ejemplo, donde se me figura la creación artística como un re-ordenar materiales
para lograr formas nuevas. Crear es re-crear; dar valor; reciclar. De ahí la
enorme atracción que ejerce el papel artesanal, que aún deja ver impresiones de
la vida natural: huellas, rastros y restos de lo que otrora fue una flor, una
rama, un hoja; un árbol caído.
Algo
de ello, trato de transmitir en collages
como “Progresión de simientes” y “Semilla/tallos/ramas”, de formas orgánicas
redondas, ancladas en una atmosfera de tonos rojos, azul celestes y amarillos,
que juegan con la idea de la difusión de contornos, la superación y entramado
de límites que nunca son del todo definidos.
Mis
patrones de trabajo apuntan a las capas; los empastes, la superposición de texturas,
en el marco general de fondos monocromos o de dos o tres colores contrastantes;
abundan los elementos geométricos más bien atenuados por las capas; la
abstracción más o menos formal es el lenguaje con el que me identifico.
René
Berger en su obra El conocimiento de la
pintura afirma: “ante un muro desnudo, después de haber apreciado su
extensión, el ojo permanece inerte. Pero si se rompe con huecos dispuestos a
intervalos regulares, se despierta la atención” *.
Las
atmosferas que deseo crear van en dirección a esa atención de la que habla
Berger; de aquellos espectadores inquisitivos; los que se acercan demasiado al
cuadro y -a veces superan las líneas blancas del suelo- para observar la
factura de la obra; a preguntarse sobre mi oficio, a entender qué hay detrás de
cada imagen creada; a imaginar mis manos manchadas de pigmentos, tratando de
recrear una particular manera de ver el mundo.
*Berger,
René. El conocimiento de la pintura, Aproximación
al ritmo, p. 10. Editorial Noguer, Barcelona, 1976
Ezequiel
Barakat, Buenos Aires, junio de 2017.
28.5.17
27.5.17
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



















































